EE.UU. captura a Nicolás Maduro tras ataques en Caracas y anuncia “control temporal” de Venezuela; la ONU convoca reunión de emergencia
Estados Unidos ejecutó en la madrugada del sábado una operación militar en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico, en la intervención más directa de Washington en América Latina en décadas, según reportes oficiales y de agencias.
El presidente Donald Trump indicó que Washington asumiría temporalmente la conducción de Venezuela “hasta que pueda concretarse una transición segura”, y agregó que importantes compañías petroleras de Estados Unidos intervendrían en la rehabilitación de la infraestructura energética del país, una declaración que provocó críticas y dudas sobre el verdadero alcance de dicha operación.
Según reportó Reuters, la operación incluyó ofensivas contra instalaciones militares y provocó fallas eléctricas en varias zonas de Caracas. Trump afirmó que unidades de fuerzas especiales capturaron a Maduro en una de sus residencias de seguridad o en sus alrededores; después, tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados inicialmente a un buque de la Marina estadounidense y más tarde volaron hacia Estados Unidos. Un representante del Departamento de Justicia confirmó que ya se encuentran en Nueva York y se espera que él comparezca ante una corte federal el lunes.
En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez describió lo sucedido como un “secuestro” y demandó la liberación inmediata de Maduro, reiterando que continúa siendo “el único presidente” del país, según Reuters. Más tarde, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo dispuso que Rodríguez asuma como presidenta encargada con el fin de “garantizar la continuidad administrativa” mientras se establece un marco legal ante la “ausencia forzada” del mandatario detenido.
ONU: sesión del Consejo de Seguridad y tensión diplomática
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el lunes tras una solicitud de Colombia respaldada por Rusia y China, informaron diplomáticos a Reuters. El secretario general António Guterres, a través de su portavoz, consideró que la acción estadounidense sienta “un precedente peligroso” y pidió respeto pleno al derecho internacional y a la Carta de la ONU.
Venezuela, por su lado, elevó ante el Consejo de Seguridad una denuncia en la que describió una supuesta “guerra colonial” destinada a imponer un gobierno títere y a apropiarse de recursos, según una carta citada por Reuters. Washington, por su parte, trató de presentar la operación como un acto de “justicia” contra un líder “indiciado” por narcotráfico, de acuerdo con declaraciones publicadas por la misma agencia.
Reacciones: contraste marcado entre América Latina y Europa
Las respuestas en la región mostraron contrastes. El presidente colombiano Gustavo Petro repudió el ataque y solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad; el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva coincidió con esas críticas y afirmó que el bombardeo y la captura “rebasan un límite inaceptable”, según Reuters. En Chile, el presidente saliente Gabriel Boric rechazó la intervención, mientras que el presidente electo José Antonio Kast aplaudió la detención de Maduro. México igualmente manifestó su condena, en tanto que Argentina y Ecuador expresaron su apoyo a la acción estadounidense, de acuerdo con el mismo reporte.
En Europa, Alemania solicitó una solución política y alertó sobre el riesgo de una escalada, subrayando la importancia de cumplir con el derecho internacional, según Reuters.
Tensión interna en EE.UU.: el Congreso solicita aclaraciones
En Washington, legisladores demócratas afirmaron que habían sido “engañados” durante reuniones clasificadas previas, donde —según relataron— se les garantizó que no habría ni acción militar ni un cambio de régimen. También reclamaron una explicación precisa sobre el costo y el alcance de la intervención, mientras Trump sostuvo que mantuvo el operativo en reserva para impedir filtraciones.
Razones por las que algunos lo consideran un progreso en materia de derechos humanos
Según los defensores, la clave reside en que el mayor freno para la restauración democrática no era de índole técnica, sino coercitiva: el aparato estatal se empleaba de manera sistemática para intimidar, detener y acallar a opositores, comunicadores y ciudadanos. Un informe con las conclusiones de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU expone prácticas como arrestos arbitrarios, tortura y agresiones sexuales, y presenta la represión como un patrón persistente dirigido contra voces disidentes.
